Por Alyssa Sarro.
Muchas organizaciones invierten considerablemente en la formación Lean Six Sigma (LSS). Los empleados obtienen la certificación Green Belt, algunos llegan a obtener la Black Belt, y existe un verdadero incentivo para fomentar una cultura centrada en la calidad y la mejora continua.
Pero hay una brecha que se repite una y otra vez. La gente recibe capacitación, se mantiene comprometida durante la misma e incluso algunos continúan aprendiendo. Sin embargo, aproximadamente 30 días después, ya no la utilizan, y esa certificación termina siendo vista más como una insignia que como una herramienta útil para el trabajo. Esto demuestra que el problema no radica en la capacitación en sí, sino en la rapidez con la que ese conocimiento se olvida cuando deja de formar parte del día a día.
La brecha entre la formación y el trabajo diario
En la mayoría de las organizaciones, los profesionales de Lean Six Sigma con certificación Green Belt o inferior constituyen la mayor parte de su personal. La realidad es que la mayoría de los ingenieros y equipos operativos no realizan análisis estadísticos a diario. Su prioridad es mantener los procesos en marcha, resolver problemas con rapidez y seguir adelante. Son eficaces en su trabajo y no se sienten bloqueados.
Lean Six Sigma termina quedando fuera del flujo de trabajo. Se convierte en algo para lo que se les capacitó, pero no en algo en lo que confían. Algunas organizaciones esperan que los empleados dediquen entre el 10% y el 25% de su tiempo a la mejora continua, pero el trabajo diario siempre tiene prioridad. El trabajo de mejora se retrasa y, con el tiempo, los hábitos adquiridos en la capacitación se desvanecen. ¿Dónde queda el tiempo para alejarse del trabajo diario e implementar algo nuevo?
Hablamos con aproximadamente 300 Master Black Belts, quienes nos comentaron que usan Minitab a diario y que no pueden realizar su trabajo sin él. Entonces, ¿cómo podemos cubrir esta necesidad? Los profesionales más capacitados técnicamente dependen de Minitab para tener éxito; imagínese el nivel de optimización que su organización podría alcanzar si miles de ingenieros y green belts sintieran la misma motivación para adoptar LSS.
¿Por qué la adopción de Lean Six Sigma presenta dificultades?
Retrocedamos un paso. Para muchos empleados, las herramientas Lean Six Sigma no parecen necesarias para realizar su trabajo. Han tenido éxito sin ellas, por lo que usarlas puede parecer un paso adicional en lugar de una mejora del proceso, y ahí es precisamente donde se produce el fracaso de su adopción: antes incluso de que comience.
Cuando no se utilizan estas herramientas, los equipos pierden información valiosa. Los patrones pasan desapercibidos, las causas raíz son más difíciles de identificar y los mismos problemas se repiten. En algunas organizaciones, hasta el 32 % de los problemas son recurrentes . Además, los equipos suelen trabajar de forma aislada, lo que dificulta aún más compartir información y prevenir la recurrencia de los problemas.
Integrar Lean Six Sigma en el día a día
Si Lean Six Sigma pretende consolidarse, no puede coexistir con el trabajo diario. Debe formar parte de él. Actualmente, muchos empleados perciben una separación entre sus responsabilidades y la mejora continua. Por un lado, está su trabajo, y por otro, el trabajo de mejora. Mientras persista esta división, la adopción seguirá siendo inconsistente.
El uso de datos y herramientas como Minitab debe sentirse como una parte natural de la resolución de problemas, no como una tarea adicional. Cuando se produce ese cambio, es más probable que las personas utilicen lo aprendido, ya que respalda directamente el trabajo que ya realizan.
Cómo se produce realmente la adopción
La adopción no se logra pidiendo a la gente que utilice Lean Six Sigma con más frecuencia, sino cambiando la forma en que lo experimentan en su trabajo.
Cuando los empleados empiezan a usar Minitab en situaciones reales y descubren lo que se habían estado perdiendo, su perspectiva cambia rápidamente. Comienzan a reconocer patrones, evitan problemas recurrentes y toman decisiones más acertadas. Es entonces cuando suelen empezar a recomendarlo. El reto consiste en lograr que lo utilicen por primera vez, sobre todo cuando están ocupados y no sienten la necesidad inmediata de cambiar su forma de trabajar.
De una simple certificación a la cultura empresarial
La mayoría de las organizaciones ya conocen Lean Six Sigma. Lo que les falta es coherencia en su aplicación. Esto solo se logra cuando Lean Six Sigma se integra en la toma de decisiones cotidiana. Cuando esto sucede, los equipos dedican menos tiempo a resolver los mismos problemas, el trabajo se vuelve menos fragmentado y la mejora deja de estar ligada únicamente a proyectos específicos.
Se convierte en parte del funcionamiento de su organización.