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Este año la industria aeronáutica ha marcado un nuevo hito en su historia con la presentación del Airbus A380. La ingeniería de cualquier avión es muy complicada, sin embargo, en este caso en particular debido a sus dimensiones, la ingeniería se podría considerar como mucho más que muy complicada. Muchas han sido las industrias participantes en el desarrollo de las diferentes partes y materiales del A380, entre todas ellas está la empresa alemana Stork Fokker Aerospace. Esta compañía está especializada en la realización de materiales compuestos para la industria aeroespacial y, en el caso del A380 se ha encargado de un material compuesto que se sitúa en la parte superior del cuerpo del avión denominado J-Nose.

El J-Nose que fabrica Stork es entre un 20% y un 25% más ligero en comparación con otros materiales utilizados para este mismo fin. En realidad, conceptualmente Stork no ha realizado ninguna aportación nueva con respecto a otros aviones, el problema estaba en las dimensiones gigantescas del diseño que implicaban unos enormes cálculos sobre resistencias y estrés de materiales, algo fundamental en un avión que transportará casi a un millar de personas. Para conseguir la fiabilidad y la capacidad de los cálculos requeridos, la empresa alemana ha recurrido a la experiencia, facilidad de uso y flexibilidad de programación de Mathcad. Una de las ventajas más remarcadas en el uso de Mathcad por parte de Stork ha sido la trazabilidad de los cálculos realizados, punto fundamental para determinar cualquier error y permitir la corrección de los mismos de forma sencilla y rápida. Por todo ello, Mathcad (actualmente en su versión 13) ha puesto su granito de arena para que el mayor avión de mayores dimensiones hasta la fecha haya podido emprender el vuelo.
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